Un matrimonio entre el esceptisismo y el asombro
Cuando nos exigen “La verdad toda la verdad y nada mas que la verdad “, se nos pide lo imposible.
El poder explicativo de la ciencia es tan fuerte que uno esta dispuesto a aplicarlo a todo. Los antropólogos, que estudian la familia humana, se sorprenden de que haya tan pocas características constantes y siempre presentes por muy exótica que sea la sociedad.
No puede servirse la ciencia aplicándola donde nos da seguridad ignorándola donde nos amenaza. Cuando aparece alguien que desafía nuestro sistema de creencia, lo sentimos como un ataque personal. Descartes propuso consagrar la duda como una virtud principal de la mente, pero como una herramienta y no un fin en si misma. Ninguno de nosotros llega totalmente equipado. El uso del escepticismo tiene límites. Debe aplicarse algún análisis de coste-beneficio
El Comité de Investigación Científica de Declaraciones Paranormales, (CSICOP) es una organización de científicos, académicos, magos y otros dedicados al examen escéptico de pseudo ciencias emergentes o en pleno desarrollo. Desde mi punto de vista CSICOP cumple una importante función social.
En The Skeptical Inquirer, siempre aparece en engaño en el que no había pensado nunca. Me asombran lo aburridos y rutinarios q son los relatos.
David Hess (Ciencia y la Nueva Era) dice que: Las creencias paranormales son ”reconfortantes” para la gente q no puede manejar la realidad de un universo ateo. Remite a lo q se ha llamado “fundamentalismo científico” o “racionalismo irracional”
Si uno es solo escéptico, las nuevas ideas no le llegaran. Nunca aprenderá nada. Se convertirá en un misántropo excéntrico convencido de que el mundo esta gobernado por la tontería. Si uno es implacablemente escéptico se perderá, los descubrimientos transformadores de la ciencia y entorpecerá de todos modos la comprensión y el progreso. El mero escepticismo no basta. El escepticismo responsable requiere un hábito de pensamiento cuyo dominio exige práctica y preparación.
Se estima que es indispensable establecer un perfecto balance en la actitud crítica o escéptica que se asuma, frente a cualquier circunstancia o evento en la vida. Se debe establecer un balance en nuestras apreciaciones, un equilibrio.
Ninguna ciencia o tendencia filosófica, llevada al extremo puede alcanzar verdaderos criterios de “respeto” o aceptación frente a la gran mayoría de la comunidad, puesto que se vera como meramente fundamentalista y pasionaria.
Es indispensable la ciencia, la duda, sólo mediante los mecanismos que ellos proporcionan, podemos encontrar la respuesta a millones de interrogantes que hallamos en nuestro planeta y en nuestro diario vivir. Pero también es indispensable ser crédulo debido a que esto forma parte de la condición humana.
En el sano y buen criterio para saber cuando se aplica un juicio o el otro, esta el éxito y podríamos decir que está la sabiduría. Con esta real apertura mental se encuentra el verdadero éxito del ejercicio o ejercicios, juicios o dudas que se impongan o que sean el resultado del raciocinio metódico, mesurado, científico, comprobable y medible. Pero cuando no sea necesario, para entender los fenómenos o los hechos que se nos presentan, recurrir a agobiantes procedimientos, pensamos que podemos creer con el entendimiento o conocimiento “superficial” de las cosas.